Hoy, una querida y nueva amiga mía, se vuelve a su país de origen. En parte por esto, me puse a reflexionar sobre las despedidas, que teniendo a mi familia desperdigada por el mundo, las he vivido bastante.
Creí tener algo en contra de las mismas ya desde pequeña. Pero el problema no es despedirse en sí mismo, cuando alguien se va: te encontrás, estás un rato, te abrazás o das un beso, unas palabras emotivas... En fin, quizá algo rico de comer para ¿endulzar? el momento. Podríamos hacer un manual de etiqueta de cómo hacerlo.
El tema conflictivo es, por si a alguien no se le ocurrió, que cuando vas a despedirte: no estás extrañando todavía, porque esa persona, esta ahí, vivita y coleando, acompañándote. Si no llorás, si no te ves afectado ¿es que no la vas a extrañar acaso?
Y ahí me llegó, aterrizó entre mis neuronas sin pedir permiso un pensamiento que daba otra mirada a las despedidas. Faltaba un dato de color en relación a las mismas: ¿sabían que hay cosas que el ser humano debe sentir por anticipado? Es un acto premonitorio más riesgoso que el horóscopo. Y lo peor de todo, es que lo tenemos tan fuckingmente incorporado, que terminamos sufriendo por anticipado. Y eso es uno de los más grandes errores del ser humano. Sufrir antes de que pase algo que puede no pasar nunca.
¿A alguien se le ocurre amar por anticipado? ¿No habiendo vivido nada con la otra persona, sin conocerla? No, a eso le llamamos idealización o enamoramiento (aunque la idea del amor a primera vista me sigue seduciendo).
¿A alguien se le ocurre tener bronca por anticipado? No, eso es ser una malcogida que se le mete entre ceja y ceja alguien o algo por malcogida.
Pero eso sí, ojo al piojo, no dejemos esto para después: suframos por anticipado... No vaya a ser que nos muramos de dolor y no nos quede tiempo para dejar un vasito lleno de lágrimas saladas como herencia para nuestros nietos.
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miércoles, 28 de julio de 2010
Como dicen los periodistas: hasta luego.
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Andie Szwarc Amsel
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lunes, 19 de julio de 2010
De tacos y tucos
Hace un tiempo un amigo me dijo que para salir con una chica nueva (salvo raros casos), prefería salir con sus amigos. Su orientación sexual me era clara, pero yo todavía creía que algo no cerraba en esa confesión. Asumo que como me gusta conocer gente nueva, la aventura de conocer, pensaba que estaba equivocado.
También me era incomprensible cuando me contaban grupos de amigos, al proponer juntarlos con amigas, que preferían estar entre ellos.
Es cierto, las mujeres necesitamos tanto como los hombres nuestros momentos para estar a solas y confesarnos (no a lo Sex and the City, nunca me gustó, prefiero un Los Caballeros las prefieren Brutas). Pero salvo en épocas en que mis amigas y yo estamos de novias, nos divierte que vengan chicos.
Últimamente, será la edad o que cada una de mis amigas está poco a poco saliendo del mercado de la soltería, las cenas los domingos están en auge. Las meriendas lo sábados son codiciadas. Y los encuentros los viernes a la tardecita, un placer.
¡Cómo negarlo! No hay que pensar en qué ponerse, si te ves muy trola o muy monja (no, no niego que nos vistamos para competir con otras chicas más que para agradar a los hombres, pero en algo influye aún su presencia). No hay que maquillarse. No pasa nada si te comés tres kilos de chocolate o unos tallarines con tuco al ajo. No, nada está mal visto. No existe siquiera el fantasma de parecerse a la posible suegra. En resumen: una es una.
Risas, hablar de la vida, de la carrera, de chicos, de arte, de proyectos; sin censura de ningún tipo.
Mmm, pero pasa algo, yo con mis amigos hombres soy IGUAL: cuántas veces fui guaranga, pedí consejos estéticos sobre mi escote o me hablaron de mi gusto como mujer (no viene al caso mencionar que mis amigos piensan que si no me busco a sus gemelos idénticos, estoy cayendo bajo, pero me divierte recordarlo).
En fin, supongo que no pasa por estar con hombres o con mujeres: pasa por animarse a ser uno, a dejarse ser. Yo voto por dejar los tacos, el maquillaje y la comida sin sabor, para las fiestas de disfraces y las dietas aburridas. La vida es linda para vivirla siendo uno, y los que no la pasan bien en una cita, puede ser por el stress o porque no les guste la otra persona, pero no está bueno que sea por aparentar y porque no les guste la persona que son ellos mismos en ese momento.
También me era incomprensible cuando me contaban grupos de amigos, al proponer juntarlos con amigas, que preferían estar entre ellos.
Es cierto, las mujeres necesitamos tanto como los hombres nuestros momentos para estar a solas y confesarnos (no a lo Sex and the City, nunca me gustó, prefiero un Los Caballeros las prefieren Brutas). Pero salvo en épocas en que mis amigas y yo estamos de novias, nos divierte que vengan chicos.
Últimamente, será la edad o que cada una de mis amigas está poco a poco saliendo del mercado de la soltería, las cenas los domingos están en auge. Las meriendas lo sábados son codiciadas. Y los encuentros los viernes a la tardecita, un placer.
¡Cómo negarlo! No hay que pensar en qué ponerse, si te ves muy trola o muy monja (no, no niego que nos vistamos para competir con otras chicas más que para agradar a los hombres, pero en algo influye aún su presencia). No hay que maquillarse. No pasa nada si te comés tres kilos de chocolate o unos tallarines con tuco al ajo. No, nada está mal visto. No existe siquiera el fantasma de parecerse a la posible suegra. En resumen: una es una.
Risas, hablar de la vida, de la carrera, de chicos, de arte, de proyectos; sin censura de ningún tipo.
Mmm, pero pasa algo, yo con mis amigos hombres soy IGUAL: cuántas veces fui guaranga, pedí consejos estéticos sobre mi escote o me hablaron de mi gusto como mujer (no viene al caso mencionar que mis amigos piensan que si no me busco a sus gemelos idénticos, estoy cayendo bajo, pero me divierte recordarlo).
En fin, supongo que no pasa por estar con hombres o con mujeres: pasa por animarse a ser uno, a dejarse ser. Yo voto por dejar los tacos, el maquillaje y la comida sin sabor, para las fiestas de disfraces y las dietas aburridas. La vida es linda para vivirla siendo uno, y los que no la pasan bien en una cita, puede ser por el stress o porque no les guste la otra persona, pero no está bueno que sea por aparentar y porque no les guste la persona que son ellos mismos en ese momento.
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Andie Szwarc Amsel
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miércoles, 5 de mayo de 2010
ADVERTENCIA
El dolor duele
donde duele.
El llanto a veces no expresa nada
porque el dolor sigue ahí.
Las lágrimas suelen limpiar la tristeza
pero a veces no funcionan.
El cuerpo siente que no va a aguantar,
que está a punto de estallar,
pero no pasa nada.
Uno vive.
Y transcurren los minutos,
hasta que se reestablece algo dentro.
Y la costumbre te permite romper con el dolor.
Y la felicidad aflora nuevamente,
de algún espacio o no espacio ,
que siempre tuviste adelante tuyo
o que jamás habías llegado a él.
Hasta que una casualidad te recuerda que
el amor no puede ser tan frágil.
... para la investigación genética
deberían dejar de preocuparse por los tomates, la soja y las ovejas...
¡Hay un asunto mucho más urgente!
Gente que venga con advertencia:
"No se acerque, incapaz de sentir y/o transmitir afecto"
(preferentemente en letras rojas, capitales, cuerpo 24).
donde duele.
El llanto a veces no expresa nada
porque el dolor sigue ahí.
Las lágrimas suelen limpiar la tristeza
pero a veces no funcionan.
El cuerpo siente que no va a aguantar,
que está a punto de estallar,
pero no pasa nada.
Uno vive.
Y transcurren los minutos,
hasta que se reestablece algo dentro.
Y la costumbre te permite romper con el dolor.
Y la felicidad aflora nuevamente,
de algún espacio o no espacio ,
que siempre tuviste adelante tuyo
o que jamás habías llegado a él.
Hasta que una casualidad te recuerda que
el amor no puede ser tan frágil.
... para la investigación genética
deberían dejar de preocuparse por los tomates, la soja y las ovejas...
¡Hay un asunto mucho más urgente!
Gente que venga con advertencia:
"No se acerque, incapaz de sentir y/o transmitir afecto"
(preferentemente en letras rojas, capitales, cuerpo 24).
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Andie Szwarc Amsel
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